El economista Jordi Palafox y el comisionado para el Corredor Mediterráneo, Josep Vicent Boira, debaten sobre el planteamiento de la infraestructura.
España es, en palabras del profesor Josep Vicent Boira, “una isla ferroviaria”. Y esa situación de aislamiento ha sido tradicionalmente perjudicial para la economía. El proyecto del corredor mediterráneo, una infraestructura reivindicada por los lobbies empresariales y proyectada por la Unión Europea, viene a resolver esta cuestión. Al menos, para la mayoría de portavoces políticos y representantes de la patronal, economistas o agentes implicados.
Sin embargo, la potente infraestructura que prevé conectar el sur de España con el resto de Europa, configurando una red para el tráfico de mercancías y de personas con el mismo ancho de vía, comienza a plantear algunos interrogantes. ¿Cuál es el coste de priorizar una infraestructura ferroviaria de grandes dimensiones frente a la red de cercanías? ¿Se han calculado correctamente los costes medioambientales? ¿Quién gana con las grandes obras? Las incógnitas las plantea el catedrático de Historia e Instituciones Económicas Jordi Palafox en un debate con el catedrático de Geografía Humana y también comisionado del Gobierno para el corredor, organizado por la cátedra Mesval de la Facultad de Economía de la Universitat de València.
